
Los viñedos de la apelación de origen controlado (aoc) “Cabardès, vent d'est,
vent d'ouest”, se extienden en los alrededores de Moussoulens. 21 bodegas privadas (como los
Châteaux de Pennautier, de Jouclary, y de Salitis y el Font Juvenal) y cinco cooperativas producen vinos bien
estructurados. Los rosados, pero sobre todo los vinos tintos, mezclas de cepas mediterráneas y
atlánticas, predominan. Más allá del cabardès encontrará minervois,
malepère y los corbières, regiones donde como en el Cabardès, una nueva
generación de viticultores elaboran vinos que valen la pena conocer.
Las ferias del vino, les permitirán participar a degustaciones y comprar algunas buenas botellas. Al
final de enero tiene lugar les Ampélofolies, la fiesta de la trufa y del vino de Moussoulens.
Si les gustan las búrbujas, la región de Aude tiene su precursor del champán
“la blanquette de Limoux” que fue inventada por frailes de la abadía de Saint Hilaire a
quienes, según dice la leyenda, les robo la receta Dom Perignon.
Los mercados en Aude son numerosos y típicos y ofrecen productos locales auténticos,
frescos, que corresponden a la estación. Cada día, en algun lugar se puede encontrar un
mercado. La oferta de restaurantes es grande, desde una brasseria en la plaza del pueblo hasta un restaurante
que lleva estrella en la guía Michelin a la sombra de un castillo cathare.
Su anfitriona estará feliz el poder indicarles uno de esos restaurantes o servirles una cena
anticipadamente encargada en el hospedaje, si prefiere no salir trás un largo día lleno de
actividades y excursiones.
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La abadía Saint Hilaire, cuna de la blanquette de limoux
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